Gestionar electrónicamente el sistema de frenado para evitar el bloqueo de las ruedas durante una frenada intensa o de emergencia, supervisando en tiempo real la velocidad de giro de cada rueda y modulando de forma precisa la presión hidráulica aplicada a cada una de ellas. Mediante esta regulación dinámica y automática, el sistema garantiza que el vehículo mantenga la estabilidad, conserve la capacidad de dirección y aproveche al máximo la adherencia disponible entre los neumáticos y la superficie de la carretera, incluso en condiciones adversas como lluvia, nieve o firme deslizante. Además, esta intervención continua permite reducir el riesgo de derrapes, minimizar la pérdida de control y optimizar la eficacia de la frenada, contribuyendo de forma decisiva a la seguridad activa del vehículo y a la protección de sus ocupantes.
